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Los engranes invisibles que mueven al mundo desde Santa María la Ribera

Casa Gallina te invita a sumarte a la campaña de fondeo colectivo "Oficios que hacen al barrio" para dar continuidad a su programa de oficios y acercar a niñas, niños y jóvenes a los saberes que dan vida al barrio. La meta es recaudar $100,000 pesos para impulsar nuevas actividades y cursos de verano.
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En Santa María la Ribera, los oficios cuentan historias de conocimiento, autonomía y colaboración que sostienen la vida cotidiana. Para contribuir a que estos saberes sigan circulando entre generaciones, Casa Gallina impulsa una campaña de fondeo colectivo que busca reunir $100,000 pesos. Los recursos permitirán dar continuidad a un programa comunitario dedicado a reconocer los oficios del barrio y abrir espacios para que niñas, niños y jóvenes aprendan de quienes los practican.

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Los oficios que conectan al barrio con el mundo

En una esquina de la calle Cedro, el sonido de un torno de 1940 rompe el murmullo matutino de la ciudad. Armando Orihuela y Roberto Tobalín ajustan con precisión una pieza de maquinaria. Podría parecer un trabajo cotidiano, pero de la exactitud de sus manos depende que distintas líneas de producción continúen funcionando.

«El torno mueve al mundo. La industria metalmecánica que fabrica carros, barcos o aviones, todo pasa por el torno. El planeta sin torno no sería nada», afirma Tobalín, quien ejerce el oficio de mecánico tornero desde los 14 años.

En el taller donde trabaja junto a Orihuela, un espacio familiar fundado en 1927, se fabrican y reparan componentes para industrias de dulces y chocolates cuyos productos se exportan a Estados Unidos, Centro y Sudamérica, así como piezas para los sectores del plástico y la molienda de sal.

Esta conexión entre lo local y lo global forma parte de la riqueza de Santa María la Ribera. Sin embargo, los conocimientos técnicos y prácticos que alberga el barrio no siempre reciben el reconocimiento que merecen y enfrentan dificultades para transmitirse a las nuevas generaciones.

Saberes que hacen posible la vida cotidiana

En las calles de Santa María la Ribera, los oficios también contribuyen al cuidado de las viviendas, el aprovechamiento de los recursos y la convivencia entre vecinos.

Aarón Velásquez lleva varias décadas trabajando como plomero. Para él, su labor va más allá de reparar fugas: también implica cuidar la infraestructura que permite el acceso al agua. «Todo ronda en torno al mantenimiento y la limpieza de nuestros repositorios de agua», explica. 

La memoria del barrio también se conserva en sus establecimientos y prácticas cotidianas. Miguel Ángel Hernández lleva más de 35 años detrás del sillón de la Peluquería Fresno,  un establecimiento heredado de los antiguos baños públicos de la colonia. Especializado en el corte clásico a navaja, ha sido testigo de las transformaciones del rumbo. «Este es un oficio muy noble; de aquí salió la carrera de mis hijas y el impulso para que mi esposa concluyera sus estudios», comparte.

En la esquina de Carpio y Sabino, Norma encontró en la cocina una forma de construir su propio camino. Aprendió de su abuela, en Veracruz, a elaborar tortillas a mano y después abrió su puesto de comida. Su dominio del comal le ha ganado la fidelidad de los vecinos.

Compartir los saberes para construir el futuro

La continuidad de estos conocimientos no está garantizada. «En los años ochenta éramos diez personas en el taller; hoy solo quedamos dos en máquinas. Las nuevas generaciones han perdido el interés», lamenta Armando Orihuela.

Frente a este desafío, Casa Gallina ha desarrollado un programa educativo para reconocer los oficios como parte fundamental del patrimonio vivo del barrio y propiciar encuentros entre quienes poseen estos saberes y quienes desean conocerlos. En su primera etapa, el programa benefició a cerca de 300 personas mediante conversaciones con maestras y maestros de distintos oficios, microtalleres prácticos, proyecciones de cine-debate, y la creación de un directorio de recomendaciones locales.

Acercar estos saberes a niñas, niños y jóvenes puede despertar nuevos intereses, fortalecer los vínculos comunitarios y contribuir a que los oficios continúen formando parte de la vida del barrio.

Por eso, la campaña de fondeo colectivo busca reunir $100,000 pesos para dar continuidad a este trabajo y hacer posibles cursos de verano para infancias y adolescencias.

Ayúdanos a mantener vivos los oficios y compartir los saberes que sostienen la vida y la identidad del barrio. Dona aquí

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El apoyo colectivo hace posible Casa Gallina. Te invitamos a donar a nuestra campaña de fondeo: "Oficios que hacen barrio"

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